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S'estan mostrant les entrades d'aquesta data: octubre, 2022

4. Tocadas por el Mal. De María-Milagros Rivera Garretas & Barbara Verzini (Edición independiente, 2022).

  ... entre el Bien y el Mal no hay dialéctica, no hay ni correlación de fuerzas ni jerarquía interna ni necesidad mutua alguna.  ... el Mal es y el Bien es, por separado. Y que lo único radical es el Bien, y es femenino.  .... ¿Por qué es el Bien lo único radical? ¿Por qué viene siempre antes, por qué está siempre antes? Porque nacemos de madre y nacemos en el Bien, en el amor, en la abundancia y en la belleza; porque el nacer es derroche, es incremento, y solo vive quien recibe amor materno al llegar al mundo ...  ... Las relaciones tóxicas no tienen arreglo. Al Mal como injusticia social, como fenómeno social, una se puede enfrentar y luchar contra él. Con el Mal que no es social sino del alma corporal, una no puede luchar; es demasiado poderoso, es una fuerza que la excede. Pero lo puede esquivar diciéndolo, reconociéndolo, sin idealización.  ... Es posible amar el Mal cuando su presencia es necesaria para tu propia transformación ...  Cuando, por ejemp...

3. La indecible suerte de nacer mujer. De Luisa Muraro, traducció al castellà per María-Milagros Rivera Garretas (Narcea, 2013)

La misoginia es un pliegue de la mentalidad masculina que sigue escondiendo su enfermedad a todo tipo de medicina.   (...) Los individuos de sexo masculino son como retoños que asoman fuera del "continuum" materno. Quizás se sientan expulsados, excluidos... Si es así, hay que decir que se han rehecho: aprovechándose de su independencia física, han concebido y llevado a término revanchas de todo tipo. Pero se ve que algo les sigue doliendo dentro y alimenta una misoginia hoy más insidiosa que en el pasado porque no tiene ya las expresiones autorizadas ni los desahogos que ofrecía el patriarcado. 

2. El alma del cuerpo. Contra el útero de alquiler. De Luisa Muraro, traducció al castellà per Sara Alcina Zayas (Icaria, 2017)

Si tuviera que definirla, diría que la libertad es un gozar de ser según la medida de las propias posibilidades, esas que una (o uno) va descubriendo en sí y trata de realizar.  La posibilidad de convertirse en madre es una de ellas y es una prerrogativa que en antiguas culturas perdidas inspiró un respeto sagrado por el cuerpo femenino.  Solamente un estado de necesidad puede justificar a mis ojos, que una se prive de sus prerrogativas sin con ello disminuirse. Pero no justifica, por el contrario, el contrato de subrogación ni el régimen social que la ha puesto a ella en la necesidad de suscribirlo.