4. Tocadas por el Mal. De María-Milagros Rivera Garretas & Barbara Verzini (Edición independiente, 2022).

 ... entre el Bien y el Mal no hay dialéctica, no hay ni correlación de fuerzas ni jerarquía interna ni necesidad mutua alguna. 
... el Mal es y el Bien es, por separado. Y que lo único radical es el Bien, y es femenino. 
....
¿Por qué es el Bien lo único radical? ¿Por qué viene siempre antes, por qué está siempre antes?
Porque nacemos de madre y nacemos en el Bien, en el amor, en la abundancia y en la belleza; porque el nacer es derroche, es incremento, y solo vive quien recibe amor materno al llegar al mundo ... 
...
Las relaciones tóxicas no tienen arreglo. Al Mal como injusticia social, como fenómeno social, una se puede enfrentar y luchar contra él. Con el Mal que no es social sino del alma corporal, una no puede luchar; es demasiado poderoso, es una fuerza que la excede. Pero lo puede esquivar diciéndolo, reconociéndolo, sin idealización. 
...
Es posible amar el Mal cuando su presencia es necesaria para tu propia transformación ... 
Cuando, por ejemplo, llega para que te des cuenta de que esa relación en la que estás, sea de amor, sea de amistad, en realidad no existe, no ha existido nunca.
...
Amar el Mal, mirarlo con ternura en la distancia, una vez esquivado, es un modo de agradecer a la Primera, ala Divina, a cada Madre, la posibilidad, esa posibilidad, de mi propia transformación. La posibilidad de no anquilosarme, de no petrificar una relación, ni tampoco mi propia alma corporal, sino de seguir viva y viviente, tierna, alada y terrenal. Una posibilidad, difícil, sí, de amar, en definitiva.
Sin Amor la Tierra pierde su gravedad, y yo vacilo, me tambaleo sin atracción ni rumbo. Agito azufre, destruyendo relaciones. No consigo tomar tierra, arraigar, echar raíces.
La casa de la madre tiene siempre raíces y es raíz.